Señáletica CaixaForum Valencia

Señalética
CaixaForum
Valencia

Estrategia de señalética, auditoría y análisis de flujos y necesidades, conceptualización del sistema, diseño de wayfinding, desarrollo de lenguaje gráfico y supervisión de implementación

Integrarse sin invadir. Guíar sin interrumpir. Fluir con el edificio con personalidad propia.

Estas fueron nuestras premisas para concebir el sistema señalético de CaixaForum València, un espacio extraordinario integrado en L’Àgora, el emblemático edificio de Santiago Calatrava situado en la Ciutat de les Arts i les Ciències.

Este contenedor singular, reinterpretado como un organismo vivo por el arquitecto Enric Ruiz-Geli, plantea un reto poco habitual: no se trata de intervenir en un espacio neutro, sino en una arquitectura con un relato propio, una fuerte carga simbólica y una complejidad espacial elevada. El encargo consistía en desarrollar un sistema de señalética y wayfinding capaz de ordenar la experiencia del visitante sin competir con el edificio, sino formando parte de él.

Señalética para una
arquitectura excepcional

El proyecto parte de una auditoría exhaustiva del espacio, recogida en la fase de thinking. Analizamos los accesos, los flujos, los puntos de fricción y el comportamiento real de los usuarios. El diagnóstico fue claro: ausencia de señalización exterior, confusión en los accesos —especialmente en el del Oceanogràfic—, falta de jerarquía informativa en el interior y dificultad general para identificar usos básicos como salas, auditorio o servicios. A esto se sumaba un problema estructural: el visitante no entendía qué era el espacio ni cómo recorrerlo, lo que afectaba directamente a su experiencia y al tiempo de permanencia.

A partir de este análisis, definimos una estrategia de señalética basada en tres objetivos: optimizar la circulación, reforzar la identidad del espacio y construir una experiencia coherente y legible. No se trataba solo de señalizar, sino de estructurar el movimiento dentro de un entorno no lineal, cuya arquitectura no responde a patrones convencionales. Esto implicaba trabajar la orientación desde múltiples capas: la pre-visita, la aproximación, el acceso, la distribución interna y la lectura del espacio.

Entender el espacio
antes de intervenirlo

Nuestra propuesta nace de la voluntad de alinearnos con la visión del arquitecto, que concibe el edificio como un organismo vivo. Una arquitectura concebida como una gran ballena, con cavidades, órganos y sistemas que conviven en equilibrio dentro de una estructura monumental. A partir de esta idea, creamos un imaginario de células, estructuras, vasos sanguíneos y gotas que conecta de forma natural con el edificio y refuerza su significado sin diluir su identidad.

Concebimos la señalética como el sistema de información que hace fluir y guía a las personas dentro de este organismo vivo que es CaixaForum València. Una red integrada en la propia arquitectura y conectada entre sí, que estructura el recorrido y da sentido al movimiento.

Como en cualquier sistema circulatorio, no se trata solo de llegar, sino de cómo se llega: de distribuir, conectar y ordenar de forma intuitiva. Un flujo continuo que atraviesa el espacio y acompaña al visitante sin imponerse.
Porque aquí la señalética no se añade. Se integra, se adapta y forma parte del cuerpo. Una capa invisible, pero esencial, que hace que todo funcione.

Un lenguaje
que nace del edificio

A nivel de diseño, esta idea se traduce en un sistema de piezas orgánicas, blancas y de geometría suave que dialogan con las formas arquitectónicas. La materialidad y el lenguaje formal no buscan invadir, sino acompañar.

En los cantos y los detalles aparece una textura inspirada en los vasos sanguíneos y las estructuras celulares, que actúa como hilo conductor visual del sistema. Este recurso permite introducir una dimensión narrativa sin comprometer la claridad.

La tipografía y la iconografía se mantienen alineadas con el sistema global de CaixaForum para el conjunto de sus centros —también desarrollado por Madstudio—, lo que garantiza la coherencia de la marca. El resto del lenguaje visual, en cambio, se adapta específicamente al contexto de València.

Traducir la complejidad
en orientación

Dada la complejidad formal y la geometría no convencional del edificio, los planos tradicionales en planta no resultaban eficaces como herramienta de orientación. En lugar de recurrir a representaciones técnicas, desarrollamos un sistema de wayfinding basado en ilustraciones simplificadas del espacio, capaces de traducir sus formas orgánicas en recorridos comprensibles y fácilmente legibles para el visitante.

Diseñar
para pertenecer

El diseño nace de esa voluntad de integrarse sin imponerse, de comprender el espacio antes de intervenir en él. Cada pieza, cada trazo y cada decisión responden a un equilibrio entre función y sensibilidad, entre claridad y respeto por la arquitectura.

El resultado es una señalética que no solo guía, sino que acompaña la experiencia, dialoga con el edificio y se integra en él hasta formar parte de su propio lenguaje.